La primera noche en casa con el bebé.

Que levante la mano a aquella mamá primeriza que estando embarazada no le han dicho aquello de “aprovecha a dormir ahora todo lo que puedas que luego vas a ver…” más allá de lo oportuno o no del comentario (yo prometí nunca hacérselo a nadie) lo que es cierto es que nuestro ritmo de sueño cambia por completo con la llegada del bebé.

En mi caso pensé que nunca me afectaría…siempre he sido nocturna, más activa al final del día que al principio, ya de bebé no dejaba dormir a mis padres (por ello estaba segura que por justicia poética mi hija sería igual) en mi juventud era una cierrabares  o de las que en la universidad, en época de exámenes, prefería ir por la noche a estudiar a la biblioteca; incluso ahora ya en la treintena puedo quedarme trabajando toda la noche y me encanta conducir cuando el sol ya ha caído…pero ay!! no es lo mismo hacer todas estas cosas voluntariamente que cuando no te queda más remedio…querer dormir y no poder es realmente un método muy eficaz de tortura…

El tema es que durante todo el embarazo me estuve riendo por dentro de aquellos que me decían aquello de aprovecha a dormir; pensando  que ellos, pobres mortales terrenales, no resistirían pero que yo, la reina de la noche, no iba a tener ningún problema….esto fue así hasta la noche del 22 al 23 de agosto, primera noche con La nenna en casa y primera noche en el que El pappa y yo fuimos conscientes de que habíamos dejado nuestra anterior vida por siempre y para siempre en el pasado.

Esa primera noche en casa fue muy reveladora, nos dio una idea muy aproximada de lo que iba a ser a partir de ahora nuestra vida y por supuesto de hasta donde llegaba nuestra ignorancia infinita en cuanto a paternidad/maternidad se refiere…nosotros pertenecientes a la generación mejor formada, con nuestras carreras, másteres, idiomas…éramos unos auténticos ignorantes en uno de los ámbitos más fundamentales de la vida: la crianza.

madre-bostezando

Tal como yo me lo imaginé…

…llegábamos a casa felices con nuestro bebé, La nenna se dormía plácidamente en mis brazos y yo la metía en su preciosa minicuna colecho junto a nuestra cama mientras El pappa y yo la mirábamos embelesados,  cuando sonase el despertador para su toma (por supuesto me puse el despertador para que tuviera al menos dos tomas nocturnas) ella iba a hacer una toma perfecta quedándose dormida y hasta la siguiente, y por la mañana nos íbamos a levantar felices, descansados y guapos con el sonido de los pajaritos de fondo…

Pues bien, todo esto distó mucho de la realidad…

…aquella noche La nenna no dejó de llorar y nosotros no dejamos de preguntarnos que le pasa,  que estamos haciendo mal…me acordé de mi madre, de mi abuela y de todas esas generaciones de mujeres que habían criado a sus hijos con una cantidad notablemente inferior de medios y de información que nosotros pero con una notable mayor sabiduría y destreza.

Hicimos de todo…probar todo lo que habíamos comprado para ella, cogerla como nos habían indicado en las clases preparto, aplicar todas las técnicas aprendidas en todos los libros que habíamos leído para prepararnos para su llegada, ver todos los tutoriales de youtube al respecto…y a puntito estuvimos de volver al hospital para que nos dijesen que todo estaba bien que a la niña no le pasaba nada (como buenos novatos compramos mil cosas pero no un termómetro infantil, creyendo que lo de infantil era sólo una estrategia de marketing…por lo que tuvimos la brillante idea de intentar tomarle la temperatura con uno de adultos, al comprobar que era imposible cundió el pánico pensando que le pasaba algo y por esa novatada no lo podíamos detectar de ahí el plantearnos seriamente lo de la visita al hospital)

En un momento de la noche cuando La nenna se tranquilizó un rato caímos los dos rendidos y La nenna en medio de los dos no tardó mucho en despertarse y empezar a llorar como si no hubiera mañana…fue El pappa quien la oyó y la cogió,  pobrecita mi pequeña, me vino a la cabeza la imagen de los dos durmiendo a pierna suelta y ella llorando a más no poder sin que nadie la hiciera caso.

Finalmente amaneció y con los primeros rayos llegó la calma, yo caí rendida y ella encima de mi brazo derecho hecha una ranita…nosotros habíamos superado nuestra primera noche y ella había sobrevivido…prueba superada!

Y para vosotros ¿Cómo fue vuestra primera noche en casa?

 

 

 

5 comentarios en “La primera noche en casa con el bebé.

  1. Maria Francisca Ivars Santacreu dijo:

    Me siento totalmente identificada contigo. Nuestra primera noche con mi hijo en casa fue muy dura. Lloró hasta las 4 de la madrugada. No entendíamos porqué. Nadie nos había dicho nada sobre esa primera dura noche. Probamos de todo: le miramos si le molestaba el pañal, el cordón umbilical, la temperatura, intenté darle teta, etc… y encendimos y apagamos muchas veces la luz con tanto ir y venir. Acabé llorando como una madalena y mi marido me dijo que me lo pusiera al pecho una última vez y si no se calmaba, nos íbamos al hospital. Menos mal que se enganchó, se calmó y reinó la paz.

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    • ohlamamma dijo:

      Hola María! muchas gracias por tu comentario, qué bonito que podamos compartir experiencias…la verdad es que estas cosas nadie te las cuenta…será para no asustarnos aún más a las inexpertas madres primerizas. Pero poco a poco con amor y paciencia llegaremos al nivel experto! Un besito.

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  2. La resaca del bebé dijo:

    ¿Nuestra primera noche en casa? Igualita que la tuya y la segunda, la tercera, la cuarta… Lo que consuela leer que alguien tiene un niño como el tuyo que llora por las noches, sin dejar dormir desde el primer dia y no un bebe modelo que come, hace caca y duerme jajajja. Vivan las madres primerizas inexpertas con sueño!!Un beso

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    • ohlamamma dijo:

      Mucho ánimo!!!!!Nosotros no nos podemos quejar porque las noches las hace más o menos (insisto, más o menos jejej) bien…pero esa primera noche más allá de los lloros y el no dormir fue el miedo a no saber que le pasaba y el pensar que éramos unos padres horribles que no éramos capaces de consolar a nuestra hija…luego te das cuenta que no es así y vas aprendiendo a entender sus expresiones, sus lloros, sus ritmos..pero ser madre y primeriza es más duro de lo que pensaba 😉 muchas gracias por compartir tu experiencia, la terapia de grupo hace milagros!!! un besito

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