La primera vez que…lloramos los tres juntos (Vacunas)

Pediatrician makes vaccination to small girl

Esta semana teníamos que ir con La nenna al Centro de Salud para que la pusieran las vacunas correspondientes a los dos meses. Recién nacida ya tocó ver como le daban un par de pinchacitos a parte la prueba del talón y la verdad es que nos tocó sufrir un poquito.

El tema es que estás tan pendiente de los aspectos formales y de no olvidar fechas y citas que no te paras a pensar en cosas más emocionales.

La semana anterior a la vacuna me acerqué a la farmacia para asegurarme tener disponible la vacuna para  Rotavirus, Rotateq, ya que por lo menos aquí, en la Comunidad de Madrid,  recomiendan ponerla a los dos meses la primera dosis.

Con todo listo el día de la cita salí con la antelación suficiente de casa para que me diera tiempo a pasarme por la farmacia y llegar a tiempo sin problema hubiera atasco, se me estropeara el coche, tuviera que parar porque La nenna no dejara de llorar o una invasión OVNI llegase a la tierra.

Cuando llegué a consulta El pappa ya me estaba esperando y pasamos tranquilamente con La nenna, ese día había dos enfermeras, la pesaron, midieron etc y mientras una me comentaba sobre los perceptibles (palabra recientemente añadida a mi diccionario), la otra estaba con El pappa jeringa en mano.

Los dos estábamos concentradísimos escuchando lo que las enfermeras nos decían  invadicuando la aguja llegó a uno de los muslitos de La nenna, entonces un grito como hasta ahora no había oído ( o no lo recordaba)invadió la consulta, a este grito le siguió un llanto inconsolable; a este le siguió otro del siguiente pinchazo; y entonces me di cuenta que esos pinchazos no solo la dolían a ella, sentí como si las agujas se me estuvieran clavando a mí en el lugar que más me duele.

Automáticamente las lágrimas llegaron a mis ojos, no lo podía creer,  yo que nunca he llorado de dolor…la enfermera me miraba y yo intentaba contenerme, no quería que pensara que era la “típica madre agonías” en ese momento miré a El pappa en busca de consuelo y fortaleza, pero cual fue mi sorpresa al ver que él estaba igual o peor que yo…así que ese día salimos los tres llorando de la consulta.

De repente me vino a la cabeza un pensamiento que no me pude quitar en todo el día, mi hija estaba sana y simplemente había que ponerle unas vacunas,  pero hay muchos niños que no tienen esa suerte, muchos padres que tienen que soportar ver el dolor constante en sus pequeños, y todos ellos se convirtieron para mí, en verdaderos héroes. Hay que tener fortaleza infinita para soportar tanto dolor, un dolor inconmensurable…y entonces entendí, aquello de cuando una madre dice me cambiaría por mi hijo/a para que no le pasara nada, y de repente entendí, todos los cuídate, abrígate, las llamadas telefónicas para ver qué tal, los qué has comido, los te has tomado las medicina…y entonces entendí a a mi madre.

¿Soy una loca o habéis vivido experiencias similares?

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