Maternidad emociones, Sin categoría

Segundo embarazo y nuevo proyecto (o del sentimiento de culpa)

A veces pienso que en algún momento del 2017 me volví loca, empecé a tomar un montón de decisiones todas juntas, a la vez y sin ninguna coherencia. Enamorada de todas ellas pero como los amores más locos que te pueden llevar a la perdición.

Embarazada de 32 semanas, acabo de comenzar un nuevo proyecto, una Escuela Infantil Montessori y Bilingüe. Previo a esto y con mi embarazo a cuestas y una niña menor de dos años me marché a Vic (Barcelona) a estudiar el post grado para ser guía Montessori de 0 a 3 años ¿por qué en la Universidad de Vic? porque hasta la fecha era el único sitio en España avalado por la AMI (Asociación Montessori Internacional) es decir, el de verdad de verdad.

Agarré a mi madre (benditas abuelas) me busqué un compañero de piso súper molón; un piso de estudiante total, eso sí con sitio para mi madre y mi hija, me metí 600 km en mi coche cargado hasta arriba como cuando era una venteañera  y vivía en Francia. Allí me instalé durante casi tres meses a una media de 8 horas de clase diarias, llegué embarazada de 10 semanas y me fui en la 20 justo a mitad de mi embarazo.

Luego me metí en un bucle de trabajo vertiginoso y en la crianza de mi hija, olvidándomelo casi por completo de mi embarazo y teniendo un sentimiento de culpa constante, sentimiento de culpa porque en mi primer embarazo cuidaba todas y cada una de las cosas que hacía, no comía nada sin ver previamente los beneficios que me podía aportar; hacía, yoga, pilates, natación…; asistí a todas las clases preparto; descansaba cada vez que me sentía cansada, iba a todas las revisiones del hospital y además de mi seguro privado…en definitiva estaba más pendiente de mi embarazo y de todas mis sensaciones que de mi misma.

A veces el sentimiento de culpabilidad te inunda y no puedes hacer nada para quitártelo de encima….y es tan profundamente tóxico que debería estar prohibido.

Ahora básicamente sólo me acuerdo de que estoy embarazada cuando mis limitaciones físicas ya obvias por mis 32 semanas me lo recuerdan (lo de ponerse y quitarse zapatos empieza a ser deporte extremo)

Hablando con otras bimadres, lo cual es fenomenal para la terapia de grupo;  me comentan que a ellas también les pasó lo mismo, especialmente con niños tan pequeños (cuando me quedé embarazada la pequeña tenía 18 meses) todavía son muy dependiente s y necesitan de todos tus cuidados, tu paciencia y tu energía…así que he decidido que lo mejor es relajarme un poco, bajar el ritmo de trabajo, cuidarme un poco más a mi misma que ahora significa también cuidar a mi pequeña si todo no está perfecto pues
no lo está…porque esto es vida, porque la perfección no existe  y quien la quiera que se la quede, yo estoy más feliz estando más relajada y disfrutando más cada momento.

happy Halloween!!!!

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